la dama o el tigre
Mi amigo román y yo hemos pasado grandes momentos leyendo y discutiendo sobre los problemas lógicos que plantea el genial Raymond Smullyan en la dama o el tigre. En ellos, a través de varios capítulos, nos encontramos con situaciones como la de un vigilante que siempre dice la mentira. Frente a él hay dos puertas. Tras una se esconde una bella dama. Tras la otra, el tigre, y con él, una muerte segura. Se trata, mediante una pregunta, de descubrir por qué puerta debemos pasar. Pero la actitud del vigilante nunca varía: siempre dice la mentira para confundirnos y que muramos.
El libro de Smullyan evoluciona: en otro capítulo estás en una isla. En ella, todos los habitantes de una tribu concreta viven instalados en la mentira perpetua. Hay otros que dicen la verdad siempre. Pero el visitante que atraca en ella no puede distinguirlos a simple vista, y ha de ir averiguando las trampas que le ponen a través de las preguntas adecuadas. Se trata de sobrevivir mediante la lógica.
Cada vez que salen Zaplana o Acebes cuestionando la investigación del 11 M y haciendo creer aún que hay una conexión entre los que cometieron esa barbarie de Madrid y ETA me acuerdo de los vigilantes y carceleros de la dama o el tigre. Aunque no sé qué rey les mandó vigilar las puertas del bien y del mal, precisamente a ellos. Desde aquella época, como en el libro de lógica de Smullyan, la cosa ha ido evolucionando. Ahora ya no mienten el carcelero y el vigilante. Ahora es toda la tribu la que vive instalada en la mentira perpetua. Y como el conejito de Duracell, siguen y siguen con el mismo tema.
Decía el otro día Felipe González que no se explica cómo, aquí que han sido juzgados y procesados más de treinta islamistas radicales como autores de la masacre de l 11 M, se cuestiona la labor policial y la de la justicia, y en EEUU, donde sólo ha habido hasta el momento un imputado con dos años más de investigación desde el 11 S, nadie pone en cuestión esa labor. Yo, como en los libros de lógica tengo la respuesta: en esta isla hay una tribu que miente siempre y que trata de engañarnos para que entremos por la puerta tras la que nos va a comer el tigre.
El libro de Smullyan evoluciona: en otro capítulo estás en una isla. En ella, todos los habitantes de una tribu concreta viven instalados en la mentira perpetua. Hay otros que dicen la verdad siempre. Pero el visitante que atraca en ella no puede distinguirlos a simple vista, y ha de ir averiguando las trampas que le ponen a través de las preguntas adecuadas. Se trata de sobrevivir mediante la lógica.
Cada vez que salen Zaplana o Acebes cuestionando la investigación del 11 M y haciendo creer aún que hay una conexión entre los que cometieron esa barbarie de Madrid y ETA me acuerdo de los vigilantes y carceleros de la dama o el tigre. Aunque no sé qué rey les mandó vigilar las puertas del bien y del mal, precisamente a ellos. Desde aquella época, como en el libro de lógica de Smullyan, la cosa ha ido evolucionando. Ahora ya no mienten el carcelero y el vigilante. Ahora es toda la tribu la que vive instalada en la mentira perpetua. Y como el conejito de Duracell, siguen y siguen con el mismo tema.
Decía el otro día Felipe González que no se explica cómo, aquí que han sido juzgados y procesados más de treinta islamistas radicales como autores de la masacre de l 11 M, se cuestiona la labor policial y la de la justicia, y en EEUU, donde sólo ha habido hasta el momento un imputado con dos años más de investigación desde el 11 S, nadie pone en cuestión esa labor. Yo, como en los libros de lógica tengo la respuesta: en esta isla hay una tribu que miente siempre y que trata de engañarnos para que entremos por la puerta tras la que nos va a comer el tigre.

0 comentarios:
Publicar un comentario
Suscribirse a Enviar comentarios [Atom]
<< Inicio