lunes, marzo 6

queda la noche

Entre mis libros favoritos, en mi perfil, he situado uno de Soledad Puértolas (Queda la noche)entre otros que son considerados grandes novelas de la historia de la literatura. Y lo he hecho porque para mí las novelas de Puértolas tienen algo muy especial: sus personajes no realizan grandes hazañas, no son demasiado especiales ni curiosos; simplemente son personas corrientes que dejan la vida pasar. Así, las atmósferas que nos presenta Soledad Puértolas nos muestran unas vidas serenas que pasan lentamente en el interior de un hotel o en una salita de casa revisando un viejo album de fotografías, al igual que ocurre en la magnífica Lost in Translation de Sofia Coppola. Lo importante es lo que piensan y lo que sienten, cómo miran al pasado y cómo viven el presente, sin ningún ánimo de avanzar.
No sé cómo hacemos hoy para comportarnos justo al contrario de lo que nos proponen Puértolas o Coppola. En lugar de saborear los momentos los devoramos, como al fast food. No tenemos tiempo para nada, ni siquiera para pensar en lo que tenemos. Pasamos por la vida tan rápido que no nos paramos a ver el paisaje. Desfallecemos queriendo conseguir demasiadas cosas al mismo tiempo y no nos damos cuenta de qué conquistas han valido la pena y cuáles no.
El domingo hizo viento y me pasé la tarde mirando por la ventana. No hice nada. Tan sólo escuchar música de la de antes. Y eché de menos a mis amigos, a mis antiguas amigas, a la vida esa lenta donde quemábamos las tardes sin saber qué hacer. Y pensé: si no consigo frenar un poco y disfrutar de mi hijo y de mi mujer y de mis amigos, seré lo contrario de lo que he querido siempre ser; un personaje de Puértolas, un actor olvidado en un gran hotel de Tokio viendo la vida pasar rápida por allá abajo, en la ciudad donde nadie se para.

2 comentarios:

Anonymous Anónimo ha dicho...

no te pasará, porque todavía sigues creándote proyectos. El ser humano necesita ir de caza continuamente, y tú sabes inventarte cada día nuevas presas. Cuando te falte esto sí que estarás muriéndote, que es lo que algunos hacen en lugar de vivir.

12:05:00  
Anonymous Anónimo ha dicho...

¿Y ese domingo de viento pensaste en las "Antiguas amigas"?, pues permíteme, querido, que te diga, que los amigos, los de verdad, no tienen antiguedad, son atemporales, otra cosa es las frecuencia de momentos y la intesidad,....pero eso es otra historia, de la que ya hablaremos, detenidamente.... quizás el próximo domingo de viento

18:19:00  

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