martes, febrero 28

freaks

Siempre he pensado que los traductores españoles de la prohibida Freaks (1932), de Tod Browings, jamás entendieron la película. Ciertamente, titular la película como La parada de los monstruos, en lugar de hacerlo simplemente como Monstruos, presuponía una toma de posición lamentable. Así, mientras el transgresor director planteaba una película de terror donde presentaba un circo de tullidos y personajes deformes, y donde, finalmente, los únicos monstruos del circo eran la pareja de guapos y personajes de la película sin ninguna deficiencia física, aunque sin nigún escrúpulo, los traductores presuponían que los monstruos eran los deformes, algo muy distinto a lo que quería decir el director.
Freaks nos muestra una realidad donde las cosas no son los que parecen, y donde los monstruos resultan ser al final los que menos te esperas. Algo así como el cazador blanco con corazón negro de Clint Eastwood. Cuando vi la manifestación del sábado me acordé de Freaks. Y de los traductores de su título al español.

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